martes, 13 de diciembre de 2011

XML, siglas para recordar

Sin duda el tema del XML es un poco árido y complejo, y por tratarse de un lenguaje informático, un poco complicado de entender y de explicar a la mayoría de los editores. Por otro lado, no se trata de algo que necesariamente deban conocer al detalle, si no más bien de comprender su importancia y ver como gracias a esto pueden sacarle el mayor rendimiento posible.
Es por eso que quisimos comenzar la ponencia hablando de la separación entre contenido y continente pues nos parece algo fundamental para entender la importancia de los nuevos procesos editoriales. Los textos que editamos ya no son sólo libros físicos, también pueden ser libros electrónicos, aplicaciones para tabletas o páginas webs, por ejemplo. Un mismo contenido podrá tener diferentes salidas y diferentes formas de explotación comercial. Por lo tanto, puesto que el libro ya no es solo su versión impresa esto nos lleva a considerar un cambio cultural y a valorar los nuevos retos que implica este cambio de paradigma.

Los retos

Desde luego, los retos a los que se enfrentan las editoriales no son solo digitales en tanto producción de libros electrónicos, por ejemplo, son retos para para la creación de cualquier tipo de contenido puesto que aunque la editorial decidiera no hacer ninguna comercialización de sus contenidos en digital y solo lo hiciera con los libros impresos, su proceso de trabajo y producción seguiría siendo digital.
El primer reto es la conservación de los contenidos. Esto es algo que estamos aprendiendo con los años, cómo se van a conservar los contenidos de las editoriales, es decir, el auténtico valor de la empresa. Con la aparición de los nuevos modelos de comercialización (que nos permitía volver a utilizar contenido antiguo) se ha visto lo complicado que resulta recuperar los contenidos maquetados hace 10 o 15 años, puesto que la tecnología ha evolucionado y nos ha dejado muchas veces con archivos inservibles. Es por eso que una de las palabras claves en la nueva edición será reutilización. La importancia de conservar los archivos es porque queremos reutilizarlos, bien en el momento de editarlos o bien en el futuro, para hacer distintos libros o para actualizar sin problemas el mismo a lo largo del tiempo.
El segundo reto es la producción de los contenidos. El mercado nos obliga cada días más a ser eficientes, a realizar los mismos productos con la misma calidad a un menor precio. Esto es bastante evidente con el precio de los libros electrónicos, que por demanda de los lectores nos está obligando a ajustar el precio para ser competitivos. La clave será entonces los procesos editoriales, el workflow. La editorial deberá funcionar como una maquina bien engrasada, como un reloj bien ajustado, con un control lo más exacto posible en tiempos y costes.
El tercer reto es la comercialización de los contenidos. Tenemos que ser capaces de monetizar nuestros contenidos en distintos formatos, pues esto es lo que demandan los lectores, y para poder hacerlo tendremos que poder producirlos. Desde un libro electrónico en formato ePub, hasta un libro impreso, pasando por una página web o una aplicación, la clave del nuevo negocio es ser multiformato.

Las soluciones

Lo mejor de los cambios tecnológicos es que por cada reto que nos plantea también nos ofrece las soluciones y es por eso que estos retos debemos no verlos como problemas sino como oportunidades de mejoras para la editorial.
  • Reutilización: utilizaremos lenguajes estándares que podamos abrir y editar al cabo del tiempo, utilizaremos los metadatos para poder localizar el contenido en nuestro sistema de archivos y finalmente tendremos el contenido etiquetado para poderlo reutilizar de manera eficiente y coger aquellas partes que necesitamos. Y cuál es el elemento común a estas soluciones: el XML.
  • Procesos: Para hacer buenos procesos de trabajo podremos implementar gestores de contenido o sistemas editoriales, es decir, un software que nos ayude en los procesos de edición y producción editorial. Pero también podremos crear protocolos estables para la elaboración de los libros o diseñar flujos de trabajo que respondan a las necesidades concretas de la editorial. Para poder hacer todo esto la clave será: el XML.
  • Multiformato: Y que haremos para la realización de archivos multiformato. Usaremos un software específico para configurar distintos tipos de salidas, como Word o un Open Office junto con el InDesign, por ejemplo, o haremos algo más complejo a partir de un editor XML con programación multisalida, o lo programaremos desde nuestro gestor de contenidos. Una vez más, la clave será el XML.

El XML

Por lo tanto la clave de todo será el XML, unas siglas que nos serán cada día más familiares. Pero por qué el XML y qué es exactamente lo que nos permite hacer.
Es un metalenguaje (normalizable – estandarizable) de contenido etiquetado (eXtensible Markup Lenguage). Es decir, es un lenguaje informático de texto etiquetado, por tanto, es un texto que se encierra entre etiquetas que contiene otro texto. Y qué son las etiquetas: es un tipo de contenido de texto que define otro contenido. Un ejemplo muy claro serían las etiquetas de estilo. Si en un Word ponemos una negrita en lenguaje XML eso se vería reflejado como una etiqueta que indicaría que ese texto lleva negrita(por ejemplo, este “texto en negrita“ se puede representar así: texto en negrita). Quizás donde son más transparentes las etiquetas para los usuarios es en las páginas web y en los blogs donde se pueden ver  y navegar a través de los tags (etiquetas), es decir, las palabras claves que definen un post y que nos ayudan a definir el texto completo.
Es un tipo de archivo interoperable entre varios programas. Una de las principales ventajas del XML es que permite que varios programas se comuniquen de manera coherente con un mismo tipo de archivo. En edición, una de las ventajas más sensibles es que permite  que Word e InDesign utilicen el mismo tipo de archivo de manera coherente. Esto es algo fantástico en la práctica porque es lo que nos permitiría maquetar de manera casi automática un libro. Y no solo eso, debido a la flexibilidad del lenguaje siempre podremos abrir y reutilizar este tipo de archivos mientras existan los lenguajes informáticos. No debemos olvidar que la tecnología trabaja por nosotros puesto que aunque no queramos saber nada de estos temas, la tecnología, a la vez que crea los retos, plantea las soluciones sin que nos demos cuenta. La mayoría de editores ya están trabajando con archivos XML sin darse cuenta debido a que los programas más populares de edición de texto, como Microsoft Word o Open Office, en realidad son archivos XML. De hecho, si descomprimimos cualquier archivo DOCX (y la X es de XML) veremos que tiene un archivo XML que es lo que permite hacer un poco de magia editorial. Todo dependerá de un pequeños ajustes para sacar el mayor potencial posible a esta tecnología.
Son contenidos sin estilos que permiten generar distintos tipos de salidas (PDF, ePub, HTML, etc). Es decir, gracias a que el texto en un XML no está condicionado por ningún tipo de formato en concreto, esto nos permite que a partir de este archivo podamos generar distintas salidas a las que se le puede adaptar cualquier hoja de estilos para hacer un PDF, un epub o una página web, sin ir má lejos. De hecho, es un tipo de formato tan flexible que es la base del desarrollo de ese universo que llamamos Internet.
Veamos un ejemplo, la imagen de abajo es la presentación un contenido con estilos y el texto en código sin estilos. De la misma forma que hemos decidido que este texto se vea así gracias a la interpretación que un sistema hace de estas etiquetas, podríamos decir que se viera de manera diferente utilizando el mismo texto y haciendo que el sistema interpretara las etiquetas de manera distinta.
Contenido con estilos y contenido sin estilos

Tres ideas para terminar

Sin duda, como decíamos al principio, el tema del XML es un asunto mucho más complejo a nivel técnico de lo que hemos explicado aquí pero ciertamente aunque es algo de lo que oímos hablar muy a menudo y que, sin duda, está cambiando la edición, no es algo que nos deba obsesionar ni que nos obligue a convertirnos en ingenieros para poder utilizar correctamente o sacar el mayor provecho posible. Simplemente deberíamos quedarnos con tres ideas:
  1. El XML es un lenguaje transparente para los editores, que se usa actualmente desde los procesadores de texto (Word en su mayoría) sin que nos demos cuenta.
  2. La manera más sencilla de sacarle partido a esta tecnología es usando las últimas versiones de los procesadores de texto (Word 2010, Open Office 3.3, etc.) y de los programas de maquetación (InDesign o Quark) y editando los documentos siguiendo una hoja de estilos.
  3. Estudiar los procesos de la editorial, buscar las tecnologías que nos ayude a ser más eficientes (como gestores de contenido) y desde luego no dejar nunca de investigar y afinar los procesos de producción. La tecnología evoluciona y cambia cada 18 meses y si la implementamos seremos cada día mejores.
Os dejamos la presentación que hicimos en Guadalajar siguiendo las ideas expuestas en este post. Al final también incluye una pequeña Anatomía de un XML que sirve para ver lo sencillo y a la vez complejo que es este lenguaje.
Tomado de Anatomía de la Edición

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